Resurgir en Primavera

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    La primavera está al caer, se nota en los días más largos, en el calorcito del sol y en el piar de los pájaros. La vida se despereza después de los meses de invierno y va renaciendo cumpliendo así el ciclo vital de la Naturaleza en el planeta Tierra. Los seres que habitamos esta bola azul no somos inmunes a sus cambios ni a sus vueltas, ni a nada que ella haga alrededor del Sol en el Cosmos. Todos lo notamos y a todos nos influencia. Los seres humanos disfrazamos las cosas con un manto de artificio y ya creemos que somos inmunes a los ciclos naturales, pero no es así.

    La primavera se presenta como un momento idóneo para el "renacimiento". Visto éste como el abandono de una forma o manera para nacer en otra. Como la crisálida que se vuelve mariposa.

    En el mismo nombre de la primavera viene inscrito su significado: es el primer verdor (prima=primer y vera=verdor), el nacimiento de las semillas, el resurgir de la vida. Algo tan común, tan cercano, tan corriente y que acontece cada año, que ya no le damos su verdadero significado. Tanto como las semillas renacen, así renace el hombre después del invierno, después de la muerte. Es un pensamiento, el del renacimiento, que se repite a lo largo de las religiones de todas las culturas y es algo que llevamos inscrito en nosotros mismos. Ya sea de manera real, como la reencarnación en el budismo, o como lo pensaban los antiguos egipcios, o más como lo creen los cristianos, el hecho es que el hombre siempre se ha imaginado su propia resurrección al verla suceder año tras año en la Naturaleza.

    La llegada de la primavera nos llena de energía para volver a nacer, y si nos lo planteamos de manera metafísica o mística es el mejor momento para cuestionarnos la forma en la que vivimos nuestra vida. La primavera nos quita el miedo a la muerte, nos enseña que nunca se muere del todo, que siempre se renace y que el círculo es eterno. Tal y como nos lo enseña la carta de La Muerte en el Tarot.

    Lo único estable es el cambio: todo cambia, nada permanece. Pero en ese cambio, que es una constante, está la clave para entender el resurgir de la primavera y cómo nosotros, aprendiendo de la naturaleza, podemos renacer, surgir de nuestras cenizas invernales y afrontar lo que nos depara la vida de una nueva forma y con un nuevo fondo. Es ahora un buen momento para una consulta, preguntando al Tarot cuál sería la mejor forma de renacer, que es lo que podemos hacer para ser mejores, o para solucionar aquellos problemas que nos entierran en el invierno.

    Solo hay que tomarse un momento, parar en la vorágine y descubrir cómo el milagro de la resurrección ocurre a cada momento en primavera.