Las brujas y sus mitos

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    Son muchas las leyendas y las historias que se cuentan sobre las brujas. Sus verrugas horribles, escobas voladoras, gatos negros y hasta oscuros, ¡pactos con el Diablo! Se las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, pero la mayoría de las historias son mitos o creencias de la época.

    Las brujas y sus mitos: se teme a lo que se desconoce

    En las sociedades primitivas, la agricultura y la recolección era terreno de las mujeres. Mientras los hombres salían a cazar, las mujeres aprendieron, primero, a elegir, de entre los que la naturaleza les ofrecía, los alimentos aptos de los que no lo eran. Más tarde, aprenderían que eran capaces de "dominar" este proceso de algún modo y hacían crecer alimentos por sí mismas. Esto requería una mayor observación de la tierra, de los fenómenos naturales, del clima, las estaciones... un mayor contacto con su entorno y, evidentemente, esto las hacía sabias hasta el punto de que muchas estudiaban en secreto, aprendían a escribir y desarrollaban una inteligencia por encima de otras mujeres más sometidas. También, en muchas sociedades antiguas, ha habido cierto temor a la mujer, sobre todo por la incomprensión de algunas de sus capacidades.

    Las brujas y sus mitos

    La mujer engendra vida (por supuesto, tarea imposible sin un hombre) y este mecanismo por el que un bebé nacía del cuerpo de la mujer resultó incomprensible mucho tiempo... y ya se sabe que lo desconocido suele ser amigo del miedo. En cuanto a los mitos, algunos de ellos son, desde luego, inexplicables y otros son más normales.

    Mitos sobre las brujas

    Aquí tenemos algunos mitos:

    • Eran mujeres normalmente bellas por utilizar cremas de su propia elaboración; sin embargo, se tapaban y afeaban su aspecto para no ser reconocidas. Al ir tapadas no les daba el sol y conservaban una piel fina y joven, de ahí el mito de que tenían más de 100 años.
    • Sus verrugas no eran más que mieles y mermeladas que se untaban en la cara de noche para que en sus reuniones (los famosos aquelarres) no fuesen reconocidas, si estos dulces llevaban frutos se les quedaban pegados en la cara y de ahí el mito de las verrugas.
    • Los gatos eran simplemente sus compañeros fieles, la leyenda cuenta que cuando una bruja muere se transforma en gato para guiar y proteger a la siguiente bruja.
    • Estas mujeres se reunían en lo que normalmente conocemos como aquelarres, es decir, reuniones nocturnas en las que ponían en práctica y compartían sus conocimientos, remedios para curar, pócimas, alimentos y guisos.
    • Se reunían alrededor del fuego y barrían la zona para ahuyentar los malos augurios. Se subían en la escoba para no quemarse los pies y los que las veían decían que levitaban o volaban. Todo ello las llevó a que las persiguieran y quemaran, algunas se salvaron. Con el paso del tiempo se perfeccionaron tanto hasta el punto de descubrir que sí había parte de mágico en lo que hacían. De esta manera, se dedicaron a formar a sus hijas y sus descendientes en el arte de la alquimia y las pócimas sanadoras.

    Lo que no nos cuentan sobre las brujas

    Como os hemos dicho, hay muchos mitos alrededor de estas figuras. Pero, hay pocos que se atrevan a definir, exactamente, cómo eran estas mujeres. A lo largo de la historia han sido perseguidas solo porque conocían remedios, sistemas de adivinación y otras maneras de curar a los demás que otros no conocían. El miedo a algo es lo que hace que la gente empiece a actuar por impulso y esto es, precisamente, lo que ocurrió con estas mujeres.

    De acuerdo con documentos encontrados de la época, y muchos silenciados, se sabe en la actualidad que las brujas eran mujeres corrientes, pero con un potencial para la clarividencia. O, por otro lado, eran mujeres corrientes que habían aprendido de familiares el arte de la adivinación y la curación. En este sentido, pues, a pesar de los rituales que llevasen a cabo o de los materiales que usaran, el principal objetivo de cualquier bruja y en cualquier época no era otro que el de ayudar y sanar a aquellos que lo necesitaban. De hecho, tampoco solían pedir nada a cambio de sus servicios y, si lo hacían, eran poco y para poder vivir en una sociedad ya de por sí compleja.

    Las brujas eran, por lo general, mujeres valientes que tuvieron que hacer frente a gente que detestaba, que tenía miedo a lo desconocido y a todo cuanto ellas podían hacer. Así fue, pues, cómo se crearon mitos y mitos sobre ellas, resaltando todas las partes negativas de su forma de ser o, incluso, inventando muchos de ellos.